
Como el barco que se sumerge al mar







Si, te quise, te quiero, y siempre te voy a querer...
Contigo, toqué el cielo...
Hijo
Si querés hacer un gol en la vida, tenés que nacer con pelotas de futbol entre las piernas, al momento de crecer, ser bajito, con pelo negro azabache, dejarte crecer el bigote y la barba, sin miedo a que sea negra y blanca.
Hijo
Si querés ser buen goleador, tenés que usar dos relojes, uno a la izquierda, y otro a la derecha, cruzarte de brazos, andar de la mano de D10S, y besarle la mano, tener fe en la mujeres, querer a tus hijas, y a tus mujeres, como si fueran diosas.
Hijo
Si querés ser campeón, sé humilde, ama a tu equipo, bésalos, abrázalos como hace Maradona con sus pibes. Besa a tu equipo, y abrázalos como si fuese La Copa de la Vida. No está mal que seas medio gordito, lo importante es hacer goles, como los hace Diego, aún, en medio de una práctica, con casi medio siglo de existencia y otras yerbas.
Hijo
Si querés hacer un gol, ama el futbol, inyéctalo en la sangre, juégalo, súfrelo, ríelo y llóralo, como hacen los campeones, a lo Diego Maradona.
















Trataba de seducirla con su palabras poéticas, con su dulce saliba; pero la verdad era que deseaba coger su mano, esa mano que desde niños ansiamos coger de nuestro primer amor, esas manos encontradas, sonrientes, que alcanzan la cima, la corona y la premiación de tenerse.
Ese toque de mano implica la consumación, el beso palpable, el toque de la fibra mas íntima, la sensación de la ternura, la suavidad o la agresividad, el dolor de los días, y algo mas.
Ese "dame tu mano y paseemos",
es la unión y el camino -juntos- hacia el infinito, hacia la eternidad.
No obstante lo leído y ya escrito, "dame tu mano", es simplemente la petición de la vida, la compañía necesitada por alguien que caminó solo en sus tierras, en sus propias tierras sedientas, secas, llenas de polvo y olvido, de recuerdos y momentos borrados, memorias muertas, e ilusiones que se quedan sin aceite, mientras día a día se le va apagando la lámpara y se queda sin luz en el ocaso de pedir una mano que le acompañe al momento de cerrar sus ojos, de apagar su luna y su sol.
"Dame tu mano",
para pasar al mas allá, o al mas acá, contigo.
Dame tu mano
te lo pido desde lo mas profundo del aliento
dame tu mano, sopla mi vida
calma los tumultos fríos de este invierno.
M.
M.